DOWNTOWN TRAIN

El hombre occidental se exterioriza así mismo a través de artefactos.

Con métodos introspectivos de máquinas pensantes.

Aposentados sobre huesos viejos y excrementos y chatarra ferruginosa, en medio de un calor de altos hornos, un panorama de idiotas desnudos que se extiende hasta el horizonte.

En silencio absoluto -tienen destruido el centro del lenguaje- excepto el crujido de las chispas y el chisporroteo de la carne chamuscado a lo largo de su columna vertebral al aplicar los electrodos de la electrónica, el ataque a la identidad del sujeto.

Cuentan el caso de que un agente que se olvidó de su verdadera identidad y se fusionó con su coartada, un agente está entrenado para negar su condición de tal afirmando una coartada. Imágenes rotas explotaban suavemente en su cabeza y sintió que se iba de sí mismo en picado silencioso, volviendo a filtrarse de nuevo en su cuerpo, con un miedo que enciende y apaga sus ojos , el de un billete asomando por el bolsillo del pantalón con el que trata de sobornarse así mismo. El olor de las flores, el billete asomándole en el bolsillo, sintió el vértigo cortándole el aliento, el olor gris de un barracón vacío paralizando su sangre, con un camino sembrado de condones rotos, y cápsulas de heroína vacías y tubos de vaselina aplastados tan secos como huesos esparcidos bajo el sol del verano.

Grandes y polvorientos almacenes y depósitos de aduanas, cruzando pórticos caídos y arabescos embadurnados, orinales de hierro tan finos como el papel corroídos por la orina de un millón de sarasas, letrinas abandonadas cubiertas de yerba y del olor rancio a mierda que regresa a la tierra, falos de madera erectos sobre la tumba de los moribundos que gimen como hojas al viento, atravesando el gran río cenagoso en el que flotan árboles enteros con serpientes verdes en las ramas y las alas de los buitres chasquean en el aire seco. Un gato amarillo cabecea y sonríe como un juguete mecánico, luego camina silbando y se desvanece lentamente. Pasan nubes y un letrero a lo lejos se agita como una bestia nocturna.

Una luna amarilla orada la noche como una moneda ciega que se esfuerza por escapar de su propia ventana, mientras el chulo la espera abajo, junto al farol.

Una luna amarilla intenta escapar de su pequeño mundo, ¿te veré esta noche?, en la estación del tren, cada noche es igual, ¿cuál será tu ventana?, cuál tu escalera, y cuál será tu pasillo, camino por la calle más allá de tu escalera…espero en la parada de la línea 4, veo que caen todos tus sueños como la lluvia.

¿Te veré esta noche en la estación del tren? Todos mis sueños acaban de caer como el agua de la lluvia.

Los trenes del centro están llenos y las chicas ya no tienen nada con que ganarte el corazón. Se aprietan contra los transeúntes con silenciosa y tenaz insistencia, carne negra chocando con practicantes de oficios inconcebibles y ya olvidados.

Ajedrecistas paranoicos con los sombreros llenos de lluvia, osteópatas del espíritu, agentes de estados policías sin construir, un laberinto de cocinas, restaurantes, y cochavas para dormir.

El marinero no se detuvo.

¡No escucho vuestro Aleluya!

Cuando camines por el jardín cúbrete las espaldas y luego perdóname, cuando camines por la recta senda estrecha, veremos si eres capaz de hacer un trato a la altura de tu fe.

Cuando camines por  la senda estrecha,  si vas de la mano con Jesús, ten por seguro de que salvará tu alma, pero tienes que mantener al Diablo in the Hole, en el fondo del agujero.

Tiene el fuego y la furia a sus órdenes.

No tienes de qué preocuparte…si vas de la mano con Jesús, todos estaremos a salvo de Satán, cuando la tormenta empiece…sólo tenemos que mantener al Diablo en el fondo del agujero, debajo de nuestras botas.

Todos los ángeles cantan sobre la poderosa espada de Dios, sus manos son frías como el alambre.

No oigo a nadie decir AMÉN.

No oigo a nadie decir ALELUYA.

El Señor es un hombre  muy ocupado, pero Jesús se fija en el todo de la cosa.

_ Ahora, joven amigo, si tiene la bondad de esperar a que acabe me ocuparé de su asunto.

Y comenzó a contar una anécdota de un negro que cogió hidrofobia de una vaca.

Así que su Mamá le dice ” Termina tus deberes , Hijo, y vamos a ver al negro”.

Tenían al negro atado a una cama y mugía como una vaca.

Pero en seguida tuvo bastante el viejo J. y les dijo a todos: ” Si me disculpan me ocuparé de mis asuntos privados. Ji Ji Ji.”

“Qué queme despacio, guapo. Que queme despacio. Me han levantado dolor de cabeza”

“Así, bajo mis botas, abajo, abajo, baja, baja, poderoso Demonio”

La chabola que se inunda cada primavera a las ocho y media, cuando ‘el de abajo’ abre el grifo para refrescarse, donde el vertedero hace una curva.

Apuesto a que algo necesita un buen engrase.

La crisis es un producto patentado por ‘el de abajo’ y lo han utilizado en sistemas de apuestas desastrosos en los casinos europeos y en lo hipódromos norteamericanos.

Los cuervos están afilando sus picos para atacar sus ojos, en una base naval y militar británica situada directamente en la Zona. Inglaterra la poseía merced a un alquiler gratuito con lo que todos los años renueva su permiso de residencia.

¿Hay alguien que no esté de acuerdo?

Soldados en jeeps hacen girar las ametralladoras apuntando a la multitud con lento movimiento amenazador.

_ Todos contentos, en la Zona se aplica estrictamente el concepto de la democracia.

Hay un Senado y un Congreso que celebran sesiones interminables para discutir la eliminación de la basura y la inspección de retretes, los únicos asuntos sobre  los que tienen jurisdicción.

El presidente, en realidad, se había largado por una puerta invisible dejando su cuerpo vacío sentado allí frente a la mesa, su cuerpo, entonces, esbozó una sonrisa brillante y fría como la nieve bajo el sol, y dijo:
_ Eso no es asunto mío.

¡No oigo a nadie decir AMÉN!

¡No oigo a nadie decir ALELUYA!

_ Señor, no sé de qué me está hablando.

_ Ya lo sabrás, Hijo mío…en su momento.

_  De acuerdo, ¿qué debo hacer?

_ Entonces, ¿aceptas?

_ Sí, bueno… -miró el paquete-. Sea lo que sea, acepto.

No hay camino de regreso de la droga. Es una calle de dirección única.

_ ¿No te colocas tú?

_ ¿Con esa leche azucarada de mierda?

Me llaman el Exterminador. dispararé a esos cachorros humanos, a esas cucarachas ahogadas por el polvo amarillo. Lo dijo con voz suave, de policía bueno.

Él nos miró y nos sonrió, tiene mucho cuidado con quien trabaja.

Mujeres de rodillas sacando fotos.

Una catedral en obras, con andamios.

Un hombre de rodillas sacando fotos.

Sonido de fuegos artificiales.

Un perro blanco y negro.

Un niño dice: “sigue soñando…algún día en una dimensión paralela se cumplirá”

Juego con palos y una botella de plástico vacía.

22/09/2015

© Copyright Sergio Pita Freire.

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P. D.:

Hermanos tengo que decir algo….

Mis disculpas por haber violado unos cuantos derechos de autor, lo importante es no violar los propios.

¡No oigo a nadie decir AMÉN!

¡No oigo a nadie decir ALELUYA!

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