LA DIMENSIÓN OCEÁNICA DE LA REALIDAD 1

Lo mismo da caminar por la superficie del océano que por lo más profundo del océano.

La profunda estabilidad y no movimiento de la mente. Shin, la mente, y Mushin, la no mente no son dos cosas separadas, distintas, sino que pueden darse conjuntamente en la misma experiencia. El fondo estable del océano y su superficie en movimiento.

Un Samadhi en el que no hay puerta de entrada, no hay puerta de salida. No se accede a él a través de la inmovilidad, y no se sale de él en el movimiento. Sino que se permanece en un estado, en una experiencia unificada, al mismo tiempo inmovilidad y movimiento, o no-pensamiento y pensamiento. O no-mente y mente.

Normalmente nos encontramos en el campo de actividad de la mente, el mundo del Karma, de la actividad, justificaré mi anhelo por liberarme de este campo de actividad y sufrimiento a través del no-movimiento. La paz de Nirvana percibida como cesación de toda actividad fenoménica.

Está la realidad de pensar, está la realidad de no pensar. Pero el estado propio de zazen es más allá del pensamiento y más allá del no-pensamiento. Esto no significa un tercer estado, en el que no hay pensamiento y no-pensamiento. Este ‘más allá de’, es un estado en el que pensamiento y no-pensamiento suceden indistintamente al mismo tiempo. Esto se dice de otra manera: pensar sin pensar, no pensar pensando, o bien pensar desde el fondo del no-pensamiento. El fondo del no-pensamiento es el fondo del ser, estable y quieto, pensar es salir a la superficie, a la actividad sensorial, la actividad del espacio y el tiempo continuo. Es una forma de saber, sin saber, de no saber  sabiendo, esto es ser sin ser, o ser desde el fondo del no-ser. Solamente pensar no nos da la dimensión adecuada de la realidad, solamente no-pensar no nos da tampoco la dimensión correcta de la realidad tal y como es. Pero cuando no-pensar y pensar aparecen conjunta e indistintamente entonces la realidad tal y como es aparece ante nuestros ojos. Surgen las olas de la actividad sin estar separadas del no-hacer, que es nuestra naturaleza original, el fondo del océano.

Caminar por la superficie del océano, en este Samadhi es idéntico a caminar por el fondo del océano. Básicamente no hay movilidad en su experiencia interna. No abandonaban la inmovilidad del no-nacimiento y la no-muerte, al mismo tiempo que viven en el mundo del nacimiento y de la muerte.

El Gran Silencioso, el que nunca abandonó el silencio, nunca dejó de hablar continuamente. Pero su caminar por la superficie del océano era idéntico a su caminar por el fondo del océano más profundo.

Imperturbabilidad interna, Dogen dice: hacer que las corrientes del nacimiento y de la muerte retornen a su  origen no es “moverse por los estados inefables de la mente”. No es perderse en elucubraciones.

La dialéctica es la superficie y el fondo más profundo del océano. Samsara y Nirvana. Las corrientes del nacimiento y de la muerte son como un río que fluye río abajo, el Dharma consiste en remontar este río hacia su origen. Ver de dónde surge el dolor y el sufrimiento.

Remontar estas corrientes no es algo baladí, es la práctica del Dharma. En esto consiste precisamente este Samadhi. Volver al origen de la aparición y de la desaparición, a esto se le llama reinvertir las tendencias kármicas. Cambiar de dirección es la esencia de la práctica del BudaDharma. El apego y la  identificación se llevan hacia su origen, atravesando barreras, derribando límites. En el estado de absorción nos desidentificamos de las tendencias kármicas de la mente, nos desidentificamos de la actividad emocional, soltamos los campos sensoriales y nos recogemos interiormente en un estado de profunda estabilidad y no-movimiento.

Que haya actividad mental o que no haya actividad mental no es algo que afecte al profundo estado de Samadhi. Sólo quiere decir que se ha producido una desidentificación de la actividad de la mente. Si no nos inmiscuimos en esa actividad kármica llegará un momento que por su propia actividad cese. Esto es atravesar las barreras y los límites y retornar a la fuente del Samadhi Sello Reflejo Oceánico.

Los seres no hemos abandonado el Nirvana nunca, a pesar de que tengamos la percepción del espejismo de Samsara. Si retornamos a la fuente de este espejismo entonces realizamos y nos damos cuenta de que nunca hemos salido del Nirvana, del Samadhi Oceánico. Que el Samsara no es más que una visión ilusoria. Nosotros hemos construido la percepción ilusoria de que somos individuos, que tenemos una existencia individual, que tenemos una conciencia individual. Esa es la ilusión, la separatividad que experimentamos a partir de la conciencia individual , ese es el sueño. La realidad es una unidad no-dual. Nosotros vivimos en el espejismo de ser individuos. De ser mundos autónomos e independientes. Y esa ilusión, ese espejismo contrario a la realidad es lo que ha creado la civilización humana en la que estamos ahora. Esto es una ilusión, un sueño, pero esta ilusión tiene lugar dentro de Samadhi Oceánico. Pero nosotros dentro del sueño no experimentamos el Samadhi Oceánico. Estamos condicionados por nuestros sueños, nuestras percepciones, nuestras visiones. Cuando atravesamos estas barreras y derribamos estos límites nuestra práctica tiene fruto y entonces experimentamos la realidad tal como es, el Samadhi Oceánico. Las dudas creadas por la mente no pueden ser resueltas por la actividad de la mente. El dilema no puede ser resuelto en los mismos términos en los que ha sido planteado.

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